martes, marzo 27, 2007

Vacaciones, por favor....

Hoy sin embargo, el día se me ha hecho cuesta arriba. Para empezar, tenía una hora libre y me han puesto una guardia. Todo es susceptible de empeorar, la guardia era en un primero. Aún peor, era en el primero de ingles, agrupaciónes por nivel, nivel bajo. Esto es, los torpecillos, y los descarriados. Tengo que entrar amenazando con castigos en los recreos, partes, y todo eso. Logro, misteriosamente, que se mantengan en silencio. Pero claro, los descarriados tienen que llamar la atención, hacerse notar. Y finalmente, después de un rifirrafe dialéctico de los que odio (sí, esos en plan, a que te quedas sin recreo, pues vale, tira el chicle, no, porque ya que me has castigado sin recreo, me quedo el chicle, a que te pongo un parte, pues vale, eso es lo que quieres, que te expulsen, cállate, me dice el enano, toda la clase hace uuuuuuuuuuu, cómo te pasas, expúlsale profe,uuuuuu), he puesto un parte antes de las once de la mañana. Luego le digo al chaval que se queda sin recreo y se va de la clase con cajas destempladas (estamos hablando de un mico de 12-13 años). Se me acerca otro y me dice que no me hago respetar. Eso sí que ha dolido. Recreo: reunión para la revista, no hay posibilidad siquiera de que me coma las tres miserables mandarinas que constituyen mi almuerzo. Otra clase, otro rifirrafe dialéctico: tira el chicle, y no vuelvas a llegar tarde que te quedarás un día sin recreo, sí, dos, vale, dos, pues tres, venga, vale, tres, y el enano sigue: un mes, dos meses. Es desesperante. Ni amenazas, ni intentos de que razone, un vacile en toda regla. Sal a la pizarra, que te pregunte los verbos.No lo he hecho (ya es el tercer día que no lo hace). Otro parte. Es mi record: dos partes en un solo día en menos de dos horas. Es necesario que llegue ya el jueves. Todos necesitamos unas vacaciones....

jueves, marzo 15, 2007

Repaso.

Me paro a pensar qué he aprendido hoy. He disfrutado con una clase sobre la prensa y la manipulación de la información: todos escuchaban y participaban. He recuperado la comunicación con uno de mis alumnos que se había enfadado conmigo porque hablé con su madre y le apretó las clavijas, he apoyado con mis "sabias" palabras a una compañera que andaba quejándose de lo mal que nos salió el ensayo de ayer, y creo que la he reconfortado, he podido explicar en menos de veinte minutos persona, número, tiempo y modo verbales (madre, he acabado sudando), he conseguido que otro chico, al que la timidez condena al rincón de los ineptos, hiciera en voz alta un ejercicio (sí, esto me ha encantado, ha sido adrenalínico!!!!!), qué mas?....mmmm......he disfrutado de una comida muy agradable y distendida con un compi del año pasado (me he comido una pizza, masa integral, de setas que estaba buenísima), y, y esto es lo mejor, he venido todo el camino desde Villalba intentado no parar a comprar tabaco y lo he conseguido. ¡Sí! ¡¡¡¡¡qué triunfo!!!!! Bueno, parece que no, pero si uno se pone a pensar, a veces los días más grises pueden resultar luminosos. ¿Quién dijo que vivir no merece la pena?

miércoles, marzo 14, 2007

Barroca.

Hoy, mientras ensayábamos nuestra función (El amor que te di cayó en el vacío,título perfecto para un culebrón, que es lo que hacemos desde un programa de radio, bueno, es un poco complejo de explicar), he salido un momento de mi cuerpo y he tenido una experiencia cercana al viaje astral. He dejado de participar en lo que estaba pasando y me he puesto a verlo desde fuera. (confieso que esto me pasa de vez en cuando) He pensado que es curioso cómo gastamos el tiempo los seres humanos. Nos buscamos ocupaciones para entretener el tiempo hasta que nos vayamos. ¿Qué hacen, si no, doce adultos, señores profesores (en teoría tíos sapienciosos y serios), jugando a actores un día a la semana después de trabajar? Entretener el tiempo,hacer más ligera la espera. Pero también entretenemos el tiempo leyendo, escuchando música, escribiendo este blog, y claro está, haciendo cosas mucho más "serias", como trabajar o amar... Sí, ya sé, apocalíptico, bueno, en realidad, barroco. Nacemos para morir, "antes que sepa andar el pie, se mueve/camino de la muerte" decía Quevedo. Pero siempre queda el consuelo de que en la sala de espera hay gente como tú, sentada, entreteniendo el momento. Algunos están contigo bastante tiempo, unos entran,te diviertes mucho con ellos, pero se van, cambian de sala de espera, o entran en la consulta; otros tardan en llegar, pero cuando lo hacen traen un maletín cargado de cosas geniales para que la espera no sea tan aburrida. Y así vamos esperando que llegue nuestro turno. Así que no debemos tomarnos tan en serio determinadas ocupaciones, porque no son más que pasatiempos ¿no? Aunque parece que hay algunos de esos pasatiempos que trascienden la sala de espera, o eso dicen los entendidos. Me remito a Quevedo otra vez: "su cuerpo dejará, no su cuidado;/serán ceniza, mas tendrán sentido;/polvo serán mas polvo enamorado". Así que, señores, no descuiden los placeres que entretienen, pero sobre todo, amen, amen a troche y moche, por arriba y por abajo, a propios y extraños, a hombres, a mujeres, a animales de compañía, a niños, a sí mismos, amen...

martes, marzo 13, 2007

Rompecabezas

Como sabréis, aprobé el año pasado las oposiciones, y eso supone que este estoy en prácticas. A todos los funcionarios docentes en prácticas nos obligan a hacer un curso de 60 horas que gracias al cielo ya ha terminado y cuya primera sesión dio un Inspector de mi zona. Me pasé las tres horas de la mencionada sesión pensando de que me sonaba el nombre del susodicho, y venga darle vueltas parriba y pabajo y como no encontré la solución, lo dejé pasar. Decidí que su nombre me sonaba y su cara no, porque tenía el nombre de algún personaje famoso o algún escritor célebre que yo no era capaz de ubicar, y ahí quedó la cosa.
Por otro lado, este año tengo una compañera de trabajo que ya se ha dado dos veces de baja por diversos avatares y/o enfermedades y cuya cara y forma de moverse me resultaban desagradable y distantemente familiares. Pero como debe ser que mi cerebro tiende a olvidar lo que no le gusta, pues también he sido incapaz de ubicarla yo solita.
El viernes pasado, en una conversación con otras compañeras de trabajo, de repente, todo encajó. Para que todo tuviera sentido sólo hizo falta que una de ellas dijera "cuando......(nombre de la compañera olvidada) y yo estuvimos juntas en Leganés con.....(nombre del inspector olvidado), ya pasaba esto". "En Leganés, ¿en qué instituto?" "En el Dalí". ¡¡¡¡¡Dios mío!!!!! ¿Alguna vez habéis sentido que todo caía en vuestro cerebro como las piezas del tetris, encontrando su sitio y dando lugar a una realidad nueva? Pues así sentí yo que el inspector fue mi profesor de filosofía de C.O.U. Aquel que olía también, aquel de los ojos azules que se paseaba entre las mesas hablando y sin que pudiéramos más que olerle y mirarle, pero escucharle poco. Así sentí yo que mi compañera actual de trabajo, la que está de baja, fue mi profesora de griego en tercero de B.U.P. Madre mía, qué pequeño es el mundo, y cómo olvida uno todo.

jueves, marzo 01, 2007

Pasión

Es muy joven, pero parece mayor, sobre todo por la madurez de su voz, una voz dulce, de terciopelo, con matices graves, agudos, con rincones, con textura.... si la escuchas no te canta, te acaricia, te mima... Ya me la había encontrado antes, cantando copla, una noche, en el funesto programa de Pedro Ruiz, allí la vi por primera vez. Ahora ha sacado un nuevo disco, no sé si el cuarto o el quinto, y una canción El rumbo de tus pasos, que me ha descubierto Aurora, y que es una maravilla. No sé colgar canciones aquí, así que os dejo un link a su web donde podéis encontrar trocitos de las canciones. Hay una versión de un clásico de Rocío Dúrcal, sí, sé que suena hortera, pero esa canción, La gata bajo la lluvia, era una maravilla en la voz de la difunta, pero Pasión la rehace, la recupera, y te pone los vellos como escarpias. Qué alucinante es la música...

martes, febrero 27, 2007

Charleta al sol

Hoy he hecho algo "prohibido". Tenía dos horas libres entre el final de mis clases y el ensayo del grupo de teatro, y entonces me he encontrado en el vestíbulo del insti con una de mis alumnas de 2º de Bachillerato, que me ha dicho que no tenía clase y que quería hablar conmigo. He salido con ella al patio y allí había otros cuatro o cinco chicos de la misma clase, que me han dicho: Raquel, vente con nosotros a dar una vuelta al campito de ahí detrás. Bueno, he contestado, es que * (nombre de la chica) quiere hablar conmigo. Vale, pero luego vienes. Bueno, vale. Y nada, he hablado con * y luego me he ido con ellos al campito. El campito está increíble. Como esta semana ha llovido está todo tapizado de verde intenso, un césped natural, hecho de hierbas salvajes, silvestres, hermosas. Hacía sol y los chicos estaban subidos en un cancho, una piedra de estas graníticas gigantes que hay por esta zona. Así que allí estaba yo, con ellos, dos horas riéndonos, recordando fragmentos de la hora chanante o de Padre de Familia, los Fragel, Friends, hablando de música, como si yo fuera también una adolescente. Me lo he pasado en grande, pero sé que habrá compañeros que no lo harían nunca, y que, desde luego, no lo entenderían o me recriminarían la familiaridad excesiva. Qué queréis, no puedo evitarlo. Me encanta estar con ellos, charlar, reír, no sé. A lo mejor es un algo de complejo de Peter Pan, no sé.

martes, febrero 20, 2007

Tristeza.

Marisol y Borja se han casado. Desde el domingo estoy triste. No sé si estos dos hechos, en apariencia aislados, tienen alguna relación. Lo cierto es que el camino que me ha llevado hasta el 17 de febrero desde el momento en que conocí la fecha, ha sido un trayecto no muy largo, pero sí muy intenso. Que si la primera emoción, que si la preparación del famoso video musical, que si la intensa experiencia soriana, que si la tarde de compras con Belén y Aurora (Dios, esto sí que fue intenso), que si los zapatos, que si los pendientes...Luego, el día llega, y tardan en llegar las cinco de la tarde, como en el llanto a Ignacio Sánchez Mejías, y cuando llegan, todo pasa tan deprisa, todo tan lejano, todo tan fugaz. Ahora recuerdo los acontecimientos del sábado y los veo como si estuvieran sucediendo bajo el agua. Como en ese anuncio de medicamento para el constipado. Todo se mueve y yo estoy viéndolo despacio, intentado aferrarlo, intentando que no acabe. Procuro hablar aquí, reir allá, comentar, acompañar,disfrutar de mis amigas, del tiempo que he estado esperando estar allí con ellas, compartiendo ese momento. Ahora, dos días después entiendo a María, emocionándose cada quince minutos, demandando más encuentros, más fines de semana, más momentos para estar juntos. Es verdad. Quizá si hay una conexión entre mi tristeza y el sábado. Me parece que lo que me pasa es que en el día a día echo de menos los momentos que pasamos juntas. Me parece también que esto que siento es un poco exagerado. Me encuentro como cuando me gustaba un tío y no conseguía que él me hiciera el suficiente caso, y buscaba su atención y urdía estrategias para gustarle más, sin darme cuenta de que no iba a interesarle nunca y que no era necesario que le interesara, pues él tampoco era lo suficientemente interesante, era sólo otro patán más. Pero ahora ¿qué es lo que me pasa? Sé que mis amigas me quieren, que en cuanto levante el teléfono, allí están, pero las echo de menos. Estos días extraños de inviernera o primierno, en que hace calor, llueve, hace frío, no sé muy bien qué me pasa. ¿Será astenia primaveral?

martes, enero 23, 2007

Gabriel Miró y Antonio Machado

Estoy hablando a mis alumnos del Novecentismo, que es un movimiento literario y cultural que ocupó aproximadamente desde 1917 a 1923 y que incluye a Gabriel Miró, alicantino de pro, concretamente de Orihuela. Hoy uno de mis chicos, que se llama Gabriel, me ha contado que Miró es el tío-abuelo de su padre, y que él se llama Gabriel precisamente por el literato. Sí, ya sé que soy muy exagerada, pero se me ha puesto el vello de punta.
Y es que siempre me ha resultado muy fácil emocionarme. Sin embargo, he de decir que el cúmulo de sensaciones, emociones y sentimientos que he experimentado este fin de semana no parecen proceder de mi extrema sensibilidad, pues se han dado en más de una de nosotras. Es sorprendente que 17, 18 años después aún mantengamos la relación, pero es más sorprendente que comprobemos cómo son de fuertes los lazos que nos unen. Quien más y quien menos ha dejado caer una lagrimita, o a ha gritado más de la cuenta, o, al menos, ha suspirado este fin de semana, por no hablar de las que se tiran de la mesa para coger el totem, o era el zote?( ;p).No sé si la homenajeada habrá disfrutado, pero yo sí. Hacía mucho que no me reía tanto, que no bailaba tanto, por no hablar de las revelaciones, las confesiones, y en definitiva, y como dice María, los tejidos. Soy consciente también de mis meteduras de pata, si no por propio descubrimiento, por descubrimiento ajeno, pero para eso estamos, para descubrirnos también nuestras lagunas negras. Pido disculpas. Y pido, finalmente, la posibilidad, la probabilidad, la certeza de que se repita la experiencia de este fin de semana acompañadas, como hemos estado, por la presencia continua, al menos en mi cabeza, de los versos del enamorado sevillano en Campos de Castilla:
Allá en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo, azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.

domingo, enero 07, 2007

Año nuevo, vida nueva o no...

Aprovecho las nuevas intenciones, los buenos propósitos, y en fin, el año nuevo para copiar un texto de Azorín con el que estoy trabajando en clase y que me parece maravilloso. De Castilla, un libro de ensayos, extraigo estos fragmentos de "Las nubes":
Calixto y Melibea se casaron —como sabrá el lector si ha leído La Celestina— a pocos días de ser descubiertas las rebozadas entrevistas que tenían en el jardín. Se enamoró Calixto de la que después había de ser su mujer un día que entró en la huerta de Melibea persiguiendo un halcón. Hace de esto dieciocho años. Veintitrés tenía entonces Calixto. Viven ahora marido y mujer en la casa solariega de Melibea; una hija les nació, que lleva, como su abuela, el nombre de Alisa. Desde la ancha solana que está a la puerta trasera de la casa se abarca toda la huerta en que Melibea y Calixto pasaban sus dulces coloquios de amor. La casa es ancha y rica; labrada escalera de piedra arranca de lo hondo del zaguán. Luego, arriba, hay salones vastos, apartadas y silenciosas camarillas, corredores penumbrosos, con una puertecilla de cuarterones en el fondo. Todo es paz y silencio en la casa. Melibea anda pasito por cámaras y corredores. Lo observa todo, ocurre a todo. Los armarios están repletos de nítida y bienoliente ropa, aromada por gruesos membrillos (…)
Todo lo previene y a todo ocurre la diligente Melibea; en todo pone sus dulces ojos verdes. De tarde en tarde, en el silencio de la casa, se escucha el lánguido y melodioso son de un clavicordio: es Alisa que tañe. Otras veces, por los viales de la huerta se ve escabullirse la figura alta y esbelta de una moza; es Alisa que pasea entre los árboles.
La huerta es amena y frondosa. Crecen las adelfas a par de los jazmineros; al pie de los cipreses inmutables ponen los rosales la ofrenda fugaz —como la vida— de sus rosas amarillas, blancas y bermejas (…) De la taza de mármol de una fuente cae deshilachada, en una franja, el agua.
En el aire se respira un penetrante aroma de jazmines, rosas y magnolias. “Ven por las paredes de mi huerto”, le dijo dulcemente Melibea a Calixto hace dieciocho años.
Calixto está en el solejar, sentado junto a uno de los balcones. Tiene el codo puesto en el brazo del sillón y la mejilla reclinada en la mano (…) Le adoran en la ciudad: le cuidan las manos solícitas de Melibea; ve continuada su estirpe, si no en un varón, al menos, por ahora, en una linda moza de viva inteligencia y bondadoso corazón. Y sin embargo, Calixto se halla absorto, con la cabeza reclinada en la mano.
No tiene Calixto nada que sentir del pasado; pasado y presente están para él al mismo rasero de bienandanza. Nada puede conturbarle ni entristecerle. Y sin embargo, Calixto, puesta la mano en la mejilla, mira pasar a lo lejos sobre el cielo azul las nubes.
Las nubes nos dan una sensación de inestabilidad y de eternidad. Las nubes son —como el mar— siempre varias y siempre las mismas. Sentimos mirándolas (a las nubes) cómo nuestro ser y todas las cosas corren hacia la nada, en tanto que ellas –tan fugitivas- permanecen eternas. A estas nubes que ahora miramos, las miraron hace doscientos años, quinientos, mil, tres mil años, otros hombres con las mismas pasiones y las mismas ansias que nosotros (...) La existencia, ¿que es sino un juego de nubes? Vivir es ver volver. Es ver volver todo en un retorno perdurable, eterno; ver volver todo. Las nubes son la imagen del tiempo. ¿Habrá sensación más trágica que aquella de quien sienta el Tiempo, la de quien vea ya en el presente el pasado y en el pasado el porvenir?
En el jardín lleno de silencio se escucha el chiar de las rápidas golondrinas (…) Alisa se halla en el jardín sentada, con un libro en la mano (…) Los ojos de Alisa son verdes, como los de su madre (…) ¿Quién podría cantar la nitidez y sedosidad de sus manos? Pues de la dulzura de su habla, ¿cuántos loores no podríamos decir?
En el jardín todo es silencio y paz En lo alto de la solana, recostado sobre la barandilla, Calisto contempla estático a su hija. De pronto un halcón aparece, revolando rápida y violentamente por entre los árboles. Tras él, persiguiéndole todo agitado y descompuesto, surge un mancebo. Al llegar frente a Alisa se detiene absorto, sonríe y comienza a hablarle. Calixto lo ve desde el carasol y adivina sus palabras. Unas nubes redondas, blancas, pasan lentamente sobre el cielo azul en la lejanía.

domingo, noviembre 12, 2006

Cumpleaños feliz

Ayer cumplió 35 añazos mi Sol. Allí fuimos algunas de las fidelísimas a los saraos de todo tipo y condición: Raquel, Marimer y yo. Al principio la casa estaba llena de niños de amigos de Sol a los que apenas conozco. Los niños son pestosos cuando no eres madre. Gritan, lloran, corren, se te meten entre las piernas, los tiras sin querer, su madre te mira con ojos de odio.... Luego, antes de convertirse en calabazas a las doce,como dice Raquel, fueron marchándose, así que nos quedamos mucho más tranquilas. En realidad, a mi la noche me sirvió para volver a mirar a los ojos del alma a Mercedes, que tanto amor necesita, y que no sé si le llega el que le mando en oleadas como tsunamis; para comprobar qué hermosos son los amores nacientes, y cómo sorprenden y estremecen por nuevos y por brillantes; para encontrar más puntos de conexión con la forma de ver la vida de Raquel, para sentirla más cerca de mí, y ver que Antonio también la encuentra cerca, y para recibir un abrazo muy intenso de Sol, y sus palabras en mi oído. Este amor, que no es naciente, ni nuevo, sin embargo sigue siendo intenso, brillante, estremecedor y sorprendente. Es curioso cómo, a la vez que voy dándome cuenta de que me vuelvo más intolerante con algunos tipos de personas, percibo que me vuelvo más amante de aquellos que se lo merecen, aunque esto suene algo pretencioso. Me refiero a gente que está cerca y que necesito y que quiero cada día más, como Mercedes o como Raquel, o como Sol, y a gente que ha llegado hace poco y a la que me gustaría conocer y amar más, como a A.David, a Borja, o a David, a quien anoche encontré algo necesitado de conversación. Ójala encontremos momentos para charlar.

viernes, noviembre 10, 2006

Ya me han regañao

Hoy, al entrar en el Insti, me encuentro de bruces con la Jefata (como dicen los chicos), que me dice que el aula de castigo del recreo está saturada y que no castigue a más de dos cada día, a pesar de que en las normas que nos dieron al principio de curso ponía que no castigáramos a más de cinco. De hecho, sólo un día he tenido que recurrir a castigar a cinco. En fin, he dicho a todo que sí, y me he ido. Luego, me empieza a entrar la mala leche. Primero porque me regañen, cosa que odio. No me mola nada que me tengan que llamar la atención, no sé si se trata de orgullo o de ansias de perfección (parece que puede ser lo mismo con diferente nombre). El caso es que se me revuelve el estómago, me suben los colores y llevo todo el día jodida, pensando que quizá es verdad que he hecho mal al utilizar un recurso del centro, que quizá me ha echado la bronca a mí porque soy novata, que tenía que haberle dicho nosequé, que ya no voy a castigar a nadie más, que como me las voy a apañar, que como puede uno tener autoridad ante los alumnos si tiene que tragarse todo lo que ellos quieran sin opción siquiera a un chorra castigo sin recreo.... Y eso me ronda toda la tarde. Ya lo he soltado.

jueves, noviembre 02, 2006

Los pequeños se me atascan

No soporto ver llorar a la gente, inmediatamente me abre un puerta en mi interior que me lleva directamente a la habitación de la compasión y el ablandamiento, o, lo que es peor, a la habitación de la risa. ¿Por qué me dará risa ver llorar a determinada gente? ¿Será porque la situación se me antoja ridícula, o porque me pongo nerviosa? El caso es que mis alumnos de 1º E.S.O. (para que nos entendamos, desde 11 a 14 años), lloran con demasiada frecuencia. Si les regañas, lloran, si les castigas en el recreo, lloran, si les pones una nota en la agenda para sus padres, lloran. Hoy a vuelto a llorar I.I. El lunes su madre vino a hablar conmigo porque decía que le ponía demasiadas notas en la agenda, y que ella creía que yo le tenía un poco de tirria a su hijo porque como su hermano mayor, que había estado también en el insti, era muy malo, pues yo, por herencia, le tenía manía al pequeño. Yo no conozco al hermano mayor, pero como sea la mitad de bueno que el pequeño, tela marinera. El susodicho I.I. tiene 11 años, es pequeñísimo de estatura, tiene unos ojos gigantes, que casi se le salen de la cara, de color aceituna,y con tendencia a humedecerse. Su boquita, donde sobresalen unos llamativos dientes conejiles, suelta improperios a una velocidad inversamente proporcional a la estatura del propietario. Hoy, mientras yo explicaba la diferencia entre un morfema flexivo y un morfema derivativo por cuarta vez, una pelotilla de papel de cuadros y saliva ha volado junto a mí, y ha caído a mis pies. Le miro ojiplática y se parte de risa y me dice: "perdón, profe, se me ha escapado". Le hago levantarse y recoger la pelotilla. Se sienta, muerto de la risa, entre el jolgorio generalizado del resto de sus compañeros. Pertinente charleta sobre lo inoportuno de reirle las gracias a todo el que las haga. I.I. sigue de fiesta, como Pocholo. Risas por aquí, conversaciones por allá, de repente, me mira y me dice que le explique otra vez lo de los derivativos y flexivos. Y yo se lo explico (jamás pensé que tuviera tanta paciencia).
Por fin consigo que la mayoría sepa diferencias los malditos morfemas y cuando me pongo a repasar los recursos expresivos, veo a I.I. y a su compañera D.G. dandose manotadas y riéndose. Profiero : "os quedais castigados en el recreo". Pa qué queremos más. I.I. empieza a inflar la bola de nieve: no pienso quedarme, yo no he hecho nada, .....
Sigo con mi penosa clase y veo que ha sacado algo de la carpeta y se ha puesto a copiar. Cuando le digo que atienda a las explicaciones y deje las copias para casa, me dice: "es que yo ya no puedo aprender" "por qué" "porque estoy enfadado", "pues es sólo culpa tuya" "pues no pienso atender, ni aprender nada más, y además, tú quién eres para decirme lo que tengo que hacer en clase". Lo que me faltaba. Ahora resulta que yo no soy quién para decirle a un mocoso de once años lo que tiene que hacer en mi clase..... Zanjo la conversación. Suena el timbre. D.G. acata mis órdenes, coge su carpeta y se dirige al aula del castigo de recreo. I.I. coge su bocadillo y dice "no pienso ir al aula de castigo". Después de forcejerar verbalmente con él, he tenido que llevarle a Jefatura, para explicar que no quería cumplir el castigo. La Jefa, que es aún más alta que yo, y eso es mucho, le ha echado un charlón de órdago, y le ha puesto una amonestación.
Después del recreo, he vuelto a tener clase con estos chicos. I.I. tenía los ojos rojos y me odiaba. he podido percibir su odio atravesando el aire de la habitación.
Os aseguro que estas dialéctica le consumen la energía a cualquiera. Estos niños son muy pequeños para mí.

miércoles, octubre 25, 2006

Incidente diplomático

Hoy he tenido que solventar, como he podido, una pelea en clase: un niño llama Bin Laden a una niña marroquí, y argumenta que lo hace porque ella le ha llamado "culo" utilizando una palabra en árabe. He intentado que se pidieran perdón mutuamente y enterraran el hacha de guerra, pero ha sido en vano, solo he conseguido que se rozaran las manos, ni siquiera un apretón, y desde luego, sin mirarse a los ojos. Como para conseguir que se dieran un besito como proponía otra de las alumnas. He pensado que crueles son los chicos. A ningún adulto se le ocurriría insultar a un árabe llamándole Bin Laden, creo, es tan alto el número de muertos que carga a la espalda este hombre. Los niños, sin embargo, apuntan y disparan a matar, sin pensar en lo que dicen ni en lo que significa, sin pensar en el daño que pueden hacer. Gracias a Dios, la interfecta tampoco se ha dado por muy afectada. En otra ocasión escuché a otro niño marroquí hacer una broma extraña sobre las torres gemeleas, y, aunque no me enteré más que de lado, y cuando le pregunté qué había dicho, no me lo repitió, una idea permanece en mi cabeza: ¿qué punto de vista tienen estos chicos y sus familias sobre lo que nosotros consideramos una de las grandes tragedias del recién inaugurado siglo?

jueves, octubre 19, 2006

Está lloviendo afuera y lo veo por la ventana. Mi cerebro está lleno de mocos, me cuesta pensar e incluso escribir. Este maldito tiempo me ha cazado. El lunes me fui vestida de playa al Instituto, y ayer no pude levantarme de la cama. Bueno, no fui a dar clase, porque tengo la garganta fatal, pero pensé que debía ir a la Evaluación 0, que es por la tarde, porque era la del grupo de la que soy tutora, y no sabía cómo iba a sentar que no me presentara, a pesar de mis mocos y mi dolor de cabeza. Además, las SS, como llama Toñin a la Seguridad Social, funciona fatal en mi pueblo. El martes llamé para pedir cita y me la dieron para hoy, jueves, a las 7 de la tarde. Así que el martes, cuando salí de clase, me pasé por el centro de salud para presionar un poco y conseguí una cita para el miércoles a las 4. Me fui tan contenta a casa, y cuando llegué me di cuenta de que tenía evaluación de 3.30 a 4.15 y la mía de 4.15 a 5.00. ES decir, la cita en tol medio Vaya papeleta. Me he pasado la mañana de ayer jodida, pensando en cómo lo iba a solucionar, porque tenía que ir al médico de todas, todas. Al final, decidí, usando mis conceptos del mundo como rasero, que iba a ir al insti a las 3.30, anunciar a mi jefa de estudios que a las 4 tenía que ausentarme y que volvía en cuanto pudiera. Pensé, usando mis conceptos del mundo como rasero, que ella entendería que había hecho un gran esfuerzo por ir a la evaluación, pero me encontré con una cara de "qué me estás contando", que me dejó patitiesa. Pese a todo, me fui al médico, me impacienté como una idiota en la consulta, salí de allí a las 16.27 y llegué a la evaluación a las 16.30.
En resumen, la gente nunca reacciona como tú esperas, y tengo la cabeza como una olla a presión, ay, que dolor. No merece la pena hacer sacrificios que nunca serán reconocidos. ¡Cuando aprenderé!

miércoles, octubre 11, 2006

El quesito y compañía

El domingo, después de quedar y desquedar varias veces, nos vimos con dos compañeros de la facultad. En nuestro caso, hablar de compañeros de la facultad es remontarnos, al menos, doce años en el tiempo. Ya somos viejos. Todos. Nosotras quizás nos damos menos cuenta, porque estamos juntas, nos vemos, hemos vivido nuestras alegrías y nuestras miserias juntas,nos hemos visto crecer, pero ellos... Dios mío.El quesito ya no es el quesito, dice Marimer, se ha quedado calvo. Con el pelo inexistente en la frente, unas gafas grandes, que le hacen los ojos grandes, azules, fríos, una camisa azul, habitual,unos pantalones que intentan sera anodinos, inexpresivos. Todo él pretende pasar desapercibido, ser mínimo, inexistente... Pero algo permanece, se mantiene inalterable debajo de la capa de la inexistencia. Cuando se da la vuelta, en la nuca, el pelo es como era: rubio, brillante, parece suave, se acaracola en algunos momentos, vive, mintiendo sobre la inexorabilidad de lo que muestra la frente. Los ojos, cuyo dueño pretende hacer pasar por peces muertos en el fondo de un estanque, a veces destellan, quieren saber,quieren hablar, pero la consciencia los acalla,los vuelve a condenar al fondo de la pecera. Los dedos, que han renunciado al cigarro por la pipa, más intelectual, más adulta, sin embargo lo abrazan cuando se lo encuentran como entonces, los círculos de humo cruzan el espacio entre él y nosotras, igual que entonces...La voz tampoco ha cambiado, es sonora, dulce, reverbera en el aire cuando se ríe, pero las palabras huelen a incienso, a humedad, a lugares comunes en lugares dónde nunca estaremos. Los ah, muy bien, se repiten, sin cesar, como una oración, como una frase que se ha aprendido para cualquier ocasión. Este es mi marido, ah, muy bien. Nos casamos en febrero, ah, muy bien, estoy casada y separada, ah, muy bien. De vuelta a casa me pregunto, le pregunto a Antonio, qué poder tiene el ser humano para anularse a sí mismo, para anular a otros. Qué suerte de maleficio, encantamiento, palabras mágicas ha escuchado, ha repetido, ha susurrado, ha gritado, ha negado, ha afirmado este hombre en los últimos doce o catorce años. Dónde está hoy el chico de veintitantos años que conocimos, oculto bajo cuántas toneladas de fe, esperanza, y castidad. Que Dios me perdone, pero creo que ese no es el camino.No creo que esa elección le haya hecho bien a este hombre de hoy. Delibes dice que sus novelas son las historias de las vidas que no vivió, de las vidas que dejó atrás tras cada elección en su vida. Quién escribirá la novela que Nuestro Padre San Daniel no vivió.

martes, octubre 10, 2006

Vuelvo a la carga

Hace calor, y ya es octubre. No soporto este tiempo, porque no puedo ir en camiseta de tirantes, ya que mis compañeros de claustro me dicen cosas como: "ponte la chaqueta antes de ir a clase" o " te falta la toalla, para irte a la playa" (en resumen, que no se puede ir enseñando carne, que los niños se asustan, ja!). Si me pongo una camisa de manga larga me asfixio. Ya me da vergüenza ir en chanclas, y si me pongo zapatos me cuezo. Qué dilema. La solución es que empiece a llover, o que le den morcillas a mi sentido del ridículo y a los que piensan que cuando eres profesor tienes que ir vestido de profesor, hablar como un profesor, y ser tan aburrido, en general, como un profesor. El instituto, como se puede ver por este comentario, todavía no ha llenado mi corazoncito, pero es pronto. Hay algunos compañeros que huelen a rancio desde lejos y otros a los que se les ve, también de lejos, que son buena gente. No parece que la cosa vaya a ser especialmente divertida. Echo de menos a Santi y sus paranoias, a Nacho y nuestra complicidad ( y que esto no suene mal) o a Guadalupe, tan auténtica. Pero era echarles de menos a ellos, o sufrir también a Llongueras y los demás, y prefiero ver otros mundos antes de condenarme en un lugar como mi anterior centro.
Se que hace mucho que no escribo. El verano, la vuelta al cole, todo eso que le aturulla a uno, o le atocina. Espero retomar mis deberes como niña buena, y escribir más a menudo.

sábado, agosto 05, 2006

Resumen

Han pasado veinte dias más o menos desde que escribí la última vez y unas cuantas cosas: He sacado mi plaza de profesora, voy a trabajar en mi pueblo, tengo un pozo en el sótano de casa y mañana me voy de vacaciones por fín. No sé si será el estrés acumulado en los últimos meses o el mal du siècle, pero estoy ploff, aburrida. Me veo la versión española de betty la fea (mi telenovela de culto, pero la original colombiana), los dos capitulos de friends (que no conocía, qué gran pérdida) y si cae en marte, anatomía de grey y queer as folk, y si cae en jueves medium, y así ando desde que dejé de estudiar, viendo demasiado la tele y arreglando cosas de la casa. La primera semana tiré bolsa de ropa y de zapatos que ya no me pongo. Bueno, las tiré a esos contenedores de ropa de los supermercados que uno nunca sabe si van a parar al tercer mundo o al mercadillo pijo de Majadahonda. He pintado la valla "provisional" de la piscina. He limpiado la piscina varias veces, he cortado el césped, he trasplantado los rosales, he visto florecer mi triste árbol de júpiter y un rosal rojo que se ha salvado de los ataques indiscriminados y salvajes de Simón. Todo muy aburrido, aunque necesario. Mañana por fin, nos vamos por ahí, a que nos dé el aire, a bañarnos en el mar, a comer pescadito, a dormir agotados de mar y campo (la playa cansa mucho), y espero que a recuperar algo de espacio íntimo y personal del que se nos pierde por el camino del invierno. Hay que ver lo que desgasta la vida cotidiana, y lo peor es que limpiar, pulir, fijar y dar esplendor es trabajo de dos, y no de uno, como en el caso de la Real Academia. Sé que es estúpido por mi parte, pero tengo ganas de que llegue el 1 de septiembre, conocer a mis nuevos compañeros y saber si no me he equivocado eligiendo centro. Bueno, una aventura más, y a mí me encantan las aventuras, los retos, los desafíos. Cuando iba de vacaciones con Juana y las demás chicas a a la playa ella siempre decía: "Gandía ( o Benalmádena o lo que fuera), prepárate que vamos pallá, no digas que no te avisamos". Remedándola: "Vida, prepárate que voy pallá, no digas que no te aviso"

sábado, julio 15, 2006

Que c'est triste Venise!

Mi hermana pone en su espacio del msn "Venecia sin ti" en versión francesa, claro. Escribo mientras la escucho sin entenderla. Son las dos de la tarde, me acabo de levantar. Anoche tuvimos una velada ciertamente extraña, con algunos descubrimientos:qué duro tiene que ser madre, qué equivocados estamos sobre lo que tiene que significar el amor en nuestras vidas, a aurora le gustan los pasodobles, en navalcarnero no hay marcha, borja toca bien incluso pedo, y se sabe un montón de canciones de campamento con baile absurdas, soy incapaz de hinchar una colchoneta con el compresor, no me pongo pedo aunque me tome ¿cinco? copas, qué bien se duerme en mi cama, hay gente que lee este espacio después de comer... Como dice Amaral "son mis amigos", y yo los quiero.

martes, julio 11, 2006


Mi primera publicacion.600 personas ya lo han comprado.Es muy dificil explicar lo que se siente Posted by Picasa

domingo, julio 09, 2006

Antes de encerrarme

Domingo, ocho y cuarto de la tarde, Zidane acaba de marcar un gol (ole zizou), y yo, escucho esa versión er an bi (Rithm and Blues, ahora se dice así en las radio-fórmulas) de One de U2 que tanto me gusta, que me carga las pilas. El fin de semana ha sido intenso:la barbacoa iba muy bien, cubatas y conversación intrascendente sobre temas muy trascendentes, y de repente, la catástrofe: Simón le ha mordido la mano a David. Se me cortó el pedo de repente. Le llevé a urgencias y luego me fui a El Escorial a por las medicinas que le mandaron. Vaya forma de cuidar de mis invitados, y más cuando me han hecho una petición expresa.... en fin. Ahora estoy intentado memorizar la programación didáctica antes de la encerrrona, que será mañana a las once más o menos. Sí, me encierro porque he pasado el primer examen: un 8,72, si ya decía yo que en palotes estaba que rompía. La pena ha sido que Borja y María no han pasado, y que es absolutamente injusta esta vida perra.... ¿Qué me deparará mañana la encerrona? Con cuerpo resacoso es muy difícil estudiar, pero al menos, me consuelo: siempre nos quedará Zizou: dos mundiales? ojalá que sí.