Lo peor del día: la constatación, una vez más, de que estamos solos en este maldito universo. Uno nunca encuentra eco para sus preocupaciones. Lo que a uno le parece un mundo dentro de su cabeza se convierte en humo ante sus ojos cuando lo pone en palabras, lo saca de su cabeza y procura que entre en las cabezas de los demás. Nada es importante, como no me he dado cuenta antes de todo, y todo pasará.
Mientra pasa o no pasa, el sol me sirve de bálsamo.