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viernes, abril 24, 2009

Lágrimas

Hoy he tenido un día raro: en la biblioteca hacía mucho calor y los chicos entraban y salían, ciento cincuenta aproximadamente cada hora. Entraban, actuaban, votábamos, salían, entraban, actuaban, votaban, salían... y la calefacción estaba sorprendentemente alta, y yo miraba por la ventana acrobacias brasileñas, vigilando corazones rotos, pies descalzos, temiendo descalabros. 
Un rato para ver hielo seco sublimar, levitar sobre su camita de gas, crepitar en una cuchara, empujar  al oxígeno de una pecera para apagar sucesivamente tres velas, disfrutando de la ciencia, ahora que ya soy, decididamente, una mujer de letras. 
Un mal encuentro en el pasillo, mucha rabia y me he desbordado. Así que he visto cómo me ponía a  llorar, sin poder evitarlo, por algo que normalmente no me afecta hasta ese extremo. Me encolerizaba más no poder parar de llorar que el hecho que aparentemente lo provocaba. Además me he sentido impotente porque nadie entendía que la causa de mi desconsuelo no era el encontronazo, sino alguna tristeza profunda que a veces se me sale. 
Un libro infantil sobre un oso ha terminado por vaciarme de lágrimas (eso creía yo). En un momento he llorado un río (no me acuerdo quién cantaba eso) y me he reído a la vez, emocionada por ver cómo hay quien sí sabe leerme, quién me toca en lo profundo. Y esa gente es la que hace que la vida valga la pena.
Digo que creía que había acabado de llorar, pero erraba. Intento descifrar las pistas de mi amig@ misterios@ (¿no es una cursilada esto de la arroba?) y los ojos se me llenan de lágrimas porque veo tiempos pasados y me parece que refulgen en la distancia.
No olvidaré aquella ilusión: "como a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor" 

viernes, diciembre 21, 2007

Vacaciones y relaciones

¡Por fin se acabaron las clases! No recuerdo haber estado tan cansada desde que empecé a trabajar en esto. Puede deberse a la medio resaca que me acompaña por la cenita-copas de ayer, o quizá a la intensidad de la última semana en cuanto a relaciones se refiere. Que el mundo de las relaciones humanes es complejo, está más que dicho. Pero luego hay que vivirlo. Conocer a gente nueva, descubrirles maravillosos, y luego, empezar a tejer el telar de la relación con cada una de esas personas,que, a veces es liviano pero resistente y brillante, inmune al tiempo y a la distancia. Pero otras veces es espeso, intrincado, y difícil de manejar. No quiero alejarme de este tipo de relaciones intensas y dificultosas, porque creo que, aprendiendo a manejarme en ellas, creceré. Sin embargo, es doloroso el crecimiento.

Creo que este post me ha quedado demasiado ampuloso, seguro que es la resaca, sí.

miércoles, diciembre 19, 2007

Puente de la Consti en Zaragoza

El pasado puente de la Consti estuvimos en Arándiga (arándanos y albóndigas) en la casa de mis padres, y aquí os dejo unas pruebas gráficas.

lunes, noviembre 12, 2007


Este fin de semana he subido a una de Las Machotas (14oo y pico metros). Me he sorprendido a mi misma por haberlo logrado sin apenas jadear (bueno, sí que he jadeado un poco). Lo que más me emocionó fue llegar arriba, y ver a Aurora y a Teresa en una piedra, un poco más abajo, como colgadas del cielo velazqueño de Zarzalejo, como si las estuviera viendo en un programa de esos de la tele de "Madrid desde el aire". ¡Qué subidón! Es la primera vez que he subido tanto (suena algo ridículo), y entonces allá arriba, entendi a los que se van al Everest. Si subir la Machota baja te hace sentir tan poderoso, subir al Everest debe ser bestial.....
Hoy, en clase, me he encontrado con una compañera que tenía la barbilla destrozada, morada de hematoma y amarila de betadine.... Se ha caído escalando en la Pedriza, desde una altura de 4 metros. Ves,he pensado, es que es muy peligroso esto del montañismo.
Además, luego estuvimos toda la tarde charlando, alrededor de unas copas. Y este sigue siendo uno de los placeres que más disfruto. Hablar de cosas sin importancia, o con mucha importancia, reír, hacer planes, y ver pasar deprisa las horas, que se marchan tan rápido por culpa de la buena compañía y los vapores del alcohol. Otra vez: os quiero, chicas (y chicos).

martes, enero 23, 2007

Gabriel Miró y Antonio Machado

Estoy hablando a mis alumnos del Novecentismo, que es un movimiento literario y cultural que ocupó aproximadamente desde 1917 a 1923 y que incluye a Gabriel Miró, alicantino de pro, concretamente de Orihuela. Hoy uno de mis chicos, que se llama Gabriel, me ha contado que Miró es el tío-abuelo de su padre, y que él se llama Gabriel precisamente por el literato. Sí, ya sé que soy muy exagerada, pero se me ha puesto el vello de punta.
Y es que siempre me ha resultado muy fácil emocionarme. Sin embargo, he de decir que el cúmulo de sensaciones, emociones y sentimientos que he experimentado este fin de semana no parecen proceder de mi extrema sensibilidad, pues se han dado en más de una de nosotras. Es sorprendente que 17, 18 años después aún mantengamos la relación, pero es más sorprendente que comprobemos cómo son de fuertes los lazos que nos unen. Quien más y quien menos ha dejado caer una lagrimita, o a ha gritado más de la cuenta, o, al menos, ha suspirado este fin de semana, por no hablar de las que se tiran de la mesa para coger el totem, o era el zote?( ;p).No sé si la homenajeada habrá disfrutado, pero yo sí. Hacía mucho que no me reía tanto, que no bailaba tanto, por no hablar de las revelaciones, las confesiones, y en definitiva, y como dice María, los tejidos. Soy consciente también de mis meteduras de pata, si no por propio descubrimiento, por descubrimiento ajeno, pero para eso estamos, para descubrirnos también nuestras lagunas negras. Pido disculpas. Y pido, finalmente, la posibilidad, la probabilidad, la certeza de que se repita la experiencia de este fin de semana acompañadas, como hemos estado, por la presencia continua, al menos en mi cabeza, de los versos del enamorado sevillano en Campos de Castilla:
Allá en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo, azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.

domingo, noviembre 12, 2006

Cumpleaños feliz

Ayer cumplió 35 añazos mi Sol. Allí fuimos algunas de las fidelísimas a los saraos de todo tipo y condición: Raquel, Marimer y yo. Al principio la casa estaba llena de niños de amigos de Sol a los que apenas conozco. Los niños son pestosos cuando no eres madre. Gritan, lloran, corren, se te meten entre las piernas, los tiras sin querer, su madre te mira con ojos de odio.... Luego, antes de convertirse en calabazas a las doce,como dice Raquel, fueron marchándose, así que nos quedamos mucho más tranquilas. En realidad, a mi la noche me sirvió para volver a mirar a los ojos del alma a Mercedes, que tanto amor necesita, y que no sé si le llega el que le mando en oleadas como tsunamis; para comprobar qué hermosos son los amores nacientes, y cómo sorprenden y estremecen por nuevos y por brillantes; para encontrar más puntos de conexión con la forma de ver la vida de Raquel, para sentirla más cerca de mí, y ver que Antonio también la encuentra cerca, y para recibir un abrazo muy intenso de Sol, y sus palabras en mi oído. Este amor, que no es naciente, ni nuevo, sin embargo sigue siendo intenso, brillante, estremecedor y sorprendente. Es curioso cómo, a la vez que voy dándome cuenta de que me vuelvo más intolerante con algunos tipos de personas, percibo que me vuelvo más amante de aquellos que se lo merecen, aunque esto suene algo pretencioso. Me refiero a gente que está cerca y que necesito y que quiero cada día más, como Mercedes o como Raquel, o como Sol, y a gente que ha llegado hace poco y a la que me gustaría conocer y amar más, como a A.David, a Borja, o a David, a quien anoche encontré algo necesitado de conversación. Ójala encontremos momentos para charlar.